Tiempo de vals

Algo inevitable

Es necesario que opiniones liberales y autoritarias, conservadoras y progresistas se encuentren en un punto medio, es a eso a lo que se le llama democracia.

Martín Murguía

Publicado: 2021-07-21


La proclamación del profesor Pedro Castillo era algo inevitable. Un presidente electo a voz secreta. Organismos internacionales, veedores y otros competentes del proceso electoral peruano habían tomado respaldo en la limpieza de dichos comicios desde hace ya buen tiempo.

Por su parte, el fraude que trató –y trata hasta el día de hoy– de argumentar Keiko Fujimori mas bien pareció un fraude a la verdad en sí misma. Sin embargo, esta tesis le sirvió para crear una narrativa e instaurarla en personas de buena fe que aún creen en ella, cuando lo cierto es que, después de 43 días, la agrupación de Fuerza Popular y sus allegados no mostraron ningún medio probatorio que alegue su firmeza.

En tanto, horas antes de que el Jurado Nacional de Elecciones dé por hecho la victoria del ex candidato de Perú Libre, la lideresa de Fuerza Popular ofreció una conferencia de prensa en la que frases como “voy a reconocer los resultados” junto a “inminente e ilegítima proclamación de Pedro Castillo” resultaron ser no menos que una contravención, un sinsentido. O se aceptan los resultados o no se aceptan, en política no existen las medias tintas.

Frente a este escenario, queda sospecha si lo que le aguarda al Perú es una encrucijada como la vivida el pasado quinquenio, lleno de sobresaltos, entre puyas, egos y rencores; entre presidentes vacados o puestos a renuncia; entre un Congreso disuelto y parlamentarios enemistados. Claramente, es lo peor que le podría suceder al país en un tiempo tan complicado en el que nos arremete la crisis generada por la pandemia.

Punto rescatable es la apertura al diálogo que propuso Pedro Castillo en su primer mensaje como presidente electo del Perú. “Invoco a la señora Fujimori a que no pongamos más obstáculos para sacar adelante este país”, fue una de las expresiones que exclamó el profesor durante el balconazo. Asimismo, el llamado a otros partidarios se correspondió por medio de “traigan su experiencia, pero vengan con lealtad y transparencia”.

Sin duda, lo que resta por hacer a los líderes políticos es aportar desde su capacidad, conocimiento y punto de vista al progreso de una nación que acarrea fuertes golpes durante sus últimos años. Marcadamente, el peruano promedio no quiere un gobierno radical de izquierda ni derecha; esta afirmación es permeable en las recientes encuestas expuestas por diversos estudios de investigación, al igual que corroborable con la elección de los últimos mandatarios (Toledo, García, Humala, Kuczynksi) de ideología centrista y un tanto tirada a uno de los lados.

Resta pues, un anhelo hacia el Poder Ejecutivo y los Padres de la Patria por lograr un consenso multipartidario que, a fin de cuentas, sería lo óptimo ante una situación tan polarizada en la que nos tiene inmersos la coyuntura política. Es necesario que opiniones liberales y autoritarias, conservadoras y progresistas se encuentren en un punto medio, es a eso a lo que se le llama democracia.


Escrito por

Martín Murguía

Activista político


Publicado en

EL BIGOTE DE AUGUSTO

Columna de opinión sobre política.